Miércoles, 29 Octubre 2014 00:00

Televisión peruana: Corregir con palo o con democracia

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Televisión peruana: Corregir con palo o con democracia Corregir con palo o con democracia

Mi pequeño sobrino que tiene dos años, aún no habla claramente, tratamos de adivinar según sus mímicas cuál es su necesidad en ese momento. Sin embargo hay algunas palabras que ha aprendido con el tiempo, como “mamita”, “quiero”, “vamos”, “puta ma(dr)e” y “la tuya”.   Curioso, ¿no? En la casa tratamos de corregirlo, no sabemos exactamente de dónde aprendió estas últimas palabras que usa cuando está malhumorado. Cuando su mamá quiere corregirlo a la antigua usanza (palo), trato de darle una solución: “Si esa palabra no tiene significado, no la va a repetir, porque entenderá que es una palabra sin sentido”. En resumen hay que ignorarla. Algo similar debería pasar con la televisión nacional que tenemos en estos tiempos, esa que llaman basura.

En estos días corre la noticia de que la ONG Fundación de Ética Periodística ha presentado una queja ética (valga la redundancia) sobre el programa recientemente estrenado de Magaly Medina que marcó su regreso a la televisión nacional. Este tipo de programas que son faranduleros, como el de Mujeres Arriba; Amor, amor, amor; o tantos otros que abundan por ahí (la gran mayoría ha tomado este formato de dimes y diretes), deberían ser como las palabras de mi sobrinito: ignoradas porque carecen de sentido, de un aporte. Sin embargo, vivimos en un país democrático, por lo que tenemos derechos, todos los ciudadanos a decidir sobre lo que consumimos, ¿verdad?

Hace poco Ricardo Belmont ‘El Hermanón’ del pueblo, pidió a los televidente a realizar un apagón mediático y hasta propuso una marcha. Realizada o no, sabemos que al llamado, siendo realistas, asistirían poco gente. ¿Por qué? No es fortuito hablar de democracia. El televisor tiene dos botones; el de encendido y el de apagado, si tienes televisión por cable entonces tiene muchos más opciones para ver… ¿Por qué detenerse en lo que no aporta nada? Simple, porque nos aporta algo. La comidilla de toda conversación: Guty y Milett; Edwin, Milena y Greysi; Magaly y Gisela. En fin, las menciones pueden seguir una amplia línea de tiempo hasta llegar a la actualidad.

Mucho tiempo tuve rondando en mi cabeza que la apertura del cable a toda la población podría ayudar en algo (¡Ilusa de mí!). La mayoría de gente que tiene un televisor desde la punta del cerro hasta el llano, cuentan con cable pagado o robado (sin ofender a nadie por supuesto), quiere decir que la democracia está en sus manos y por ende la ejercen: decido prender la televisión, poner este canal, ver este programa; decido bajar el volumen, subir, cambiar de canal o apagar la televisión.

El problema de combatir un programa de televisión, es que no solo estas atentando contra el protagonista o conductor de dicha sección, sino contra los propios televidentes, sino pregúntate por qué tienen tanto rating y dinero para poder invitar a la gente a que exponga sus vergüenzas en la televisión. Cada uno de los protagonistas de estos escándalos tienen más dinero que un profesor de primaria o secundaria, éstos no ganan ni la mitad de lo que se llevan los otros, pero la televisión es un ente privada que no puede ser regulado por el estado.

Mientras el rating alimente estos programas, seguirán su vía, todo es decisión de nosotros y somos libres de escoger. A veces es preferible ser ignorante en ciertos aspectos, en mi caso prefiero ignorar las malas palabras de mi sobrinito que algún día entenderá que tenían sentido, pero estaban mal aplicadas y decidirá en qué momento usarlas.

Ana Claudia R.

Egresada de Ciencia de la Comunicación. Apasionada a las incursiones callejeras. Me gusta recorrer Lima a pie con mi cámara y captar la naturalidad en la que nos movemos. Escribo cuentos desde que tengo uso de razón. Siempre hay algo que inventar, siempre hay forma de innovarse.

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