Viernes, 19 Septiembre 2014 00:00

Los cuatro genios de Boccaccio 70

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Los cuatro genios de Boccaccio 70 Boccaccio 70

Estos grandes directores del cine clásico italiano dirigen cuatro historias partidas en igual cantidad de actos, al puro estilo del teatro. El concepto del film, gira en torno a los conceptos morales y la visión del tiempo moderno de uno de los más reconocidos escritores y humanistas italianos, Giovanni Boccaccio (1313-1375). Del mismo modo, Cesare Zavattini(1902-1989), fue el progenitor de la idea y quien además le propuso a estos cuatro genios inmortalizarla en 1962.

Primer Acto: Renzo y Luciana

Dirección: Mario Monicelli.
Guion: Giovanni Arpino, Suso Cecchi d'Amico e Italo Calvino

Luciana y Renzo trabajan en una fábrica, ella es contadora y él obrero. Ambos tienen un jefe muy serio y recto en su trato. Uno de los reglamentos internos de la compañía es que los empleados no deben mantener ningún tipo de relación amorosa, lo que los obliga a casarse en secreto, contando solo con la familia de Luciana y unos amigos de Renzo como testigos. Su matrimonio, además de estar sumido en el silencio, tendrá que lidiar con los problemas que supone encontrar privacidad.

Luciana y Renzo
Luciana y Renzo falta de privacidad

El film es hábil en los temas que trabaja: sexo, dinero, privacidad, sociedad, amor. Con toques de comicidad logra que los protagonistas salgan airosos de su lid, aunque al final se darán cuenta que no ha cambiado mucho su situación y que inclusive ha empeorado. Llama la atención el personaje que encarna el jefe de Luciana, un hombre de saco y corbata que parece guardar bien la compostura en su trato, pero que de vez en cuando lanza una risotada, irónica, escueta y estridente que seguro resonará en nuestro interior bastante rato.

Escenas como la que se desarrolla en la piscina pública, atiborrada de gente donde Luciana se encuentra por casualidad con su jefe y tiene que ocultar a Renzo para que no se descubra su relación; o en la que la joven pareja se estacionan frente a la casa de los padres de ella, intentando un poco de privacidad dentro de su propio vehículo y son observados por un grupo de obreros, denotan que la privacidad: el acto sexual y la convivencia, están vedados para este matrimonio.

Las últimas escenas, donde los protagonistas se encuentran en la casa, es mágica; mientras Luciana se prepara para salir a trabajar, Renzo se alista para dormir. Monicelli culmina repitiéndonos la fórmula de la escena inicial: el tranvía desde donde miraba Luciana a Renzo que la perseguía sin que nadie supiera de su noviazgo, pero esta vez sufre una considerable modificación: él ya no la sigue, la espera (en casa). Las preocupaciones siguen.

Segundo Acto: La tentación del Dr. Antonio

Dirección: Federico Fellini.
Guion: Ennio Flaiano, Tullio Pinelli, Federico Fellini, Brunello Rondi y Goffredo Parise.

Un cupido travieso es el encargado de narrarnos la historia del Dr. Antonio Mazzuolo, un moralista extremo que vive en la ciudad de Roma y trata de alejar del pecado a todas las criaturas de Dios. Es un hombre que se destaca por ser integro, de excelentes modales, un intelectual en las artes, entre otras cualidades que la gente a su alrededor sabe reconocer e incentivar. Un día llegará a su vecindario un cartel publicitario que lo atormentará y pronto se convertirá en una obsesión. El gran anuncio muestra a una mujer voluptuosa de gran busto echada en un diván sosteniendo un vaso de leche que no es otra que Anita Ekberg, la actriz y modelo sueca.

Anita Ekberg gigante
Anita Ekberg gigante

Escena memorable cuando Anita Ekberg, conservando su tamaño en la gráfica, salta del anuncio a la realidad del Dr. Antonio (un enano para ella), provocándolo con su sensualidad y discutiendo sobre su excesiva moralidad. Fellini siempre fue simbólico y esta escena no podría escapar de ese concepto. Si la modelo es gigante no es por pura casualidad (lo demuestra poniéndola unos momentos al mismo tamaño que el protagonista), es quizás para decirnos que la sensualidad es lo que rige el mundo, la que tiene poder y capta la atención de todos, frente a ella la moralidad es una pequeña porción de la sociedad que sigue siendo hipócrita a sí misma, que no tiene el valor de aceptar aún su índole humana.

Fellini se asegurará de musicalizar algunas escenas con ritmos alegóricos llevados por coros cantados por niños donde predomina la frase “Beban más leche. Beban más leche”. Es posible que el líquido blanco al que se refieran los pequeños sea simplemente el que sirve para alimentarnos y que proviene de las vacas o del pecho materno, pero para un adulto el mensaje podría variar, algo así como: “Beban más leche. Vivan su sexualidad, es natural. No lo niegues, es tan sano como un vaso de leche”.

Tercer Acto: El trabajo

Director: Luchino Visconti.
Guion: Suso Cecchi d'Amico y Luchino Visconti

Un joven conde (Ottavio) se halla envuelto en un escándalo. Su rutina es acudir a la casa de citas y pasar las noches con prostitutas. Al llegar a casa se encontrará con la sorpresa que la condesa, su esposa, se ha perdido. Su abogado, se encuentra con un grupo de gente especializada que están deseosos de ayudarlo en lo que puedan. Poupée, la condesa, ha descubierto en qué malgasta su dinero y tiempo el conde, pero sabe que su matrimonio no es más que un convenio entre su padre y Ottavio, por lo que no le preocupa cómo quedaría su imagen, pues al parecer no le importa mucho lo que haga el conde con su vida.

En “El Trabajo” se develan problemas persistentes en la clase alta: la mujer como un objeto manipulable sin propias convicciones ni talento; la presión social de los medios; el dinero desvalorado y el tiempo holgado que lleva al aburrimiento. También los grandes espacios físicos que crean abismos entre sus habitantes (la mansión).

Poupée y Ottavio
Poupée y Ottavio la separación física

La trama necesitará giros considerables para no desarrollarse en la frivolidad natural que impera en este tema. Veremos a la bella condesa tratando de demostrarle a su padre que puede conseguir un trabajo, ganar dinero y ser su propio sustento. El problema para ella es: ¿En qué trabajar? No sabe hacer absolutamente nada y no los guionistas lo dejan claro rodeándola de criados que harán todo por ella: alimentarla, vestirla, etc.

¿Cómo quitarle lo mimada a la condesa? Proponiéndole un drama, devolviéndole su humanidad, su inocencia, quitándole esa bravuconada que rápidamente se cansará de impostar. Sabemos que Ottavio es putañero, pero no sabemos a ciencia cierta si es posible que ame al menos un poco a su mujer. Un cheque a nombre de la condesa tal vez resolverá nuestra incógnita.

Cuarto Acto: La rifa

Director: Vittorio de Sica.
Guion: Cesare Zavattini.

En Lugo, un pueblo de Nápoles, se lleva a cabo una feria lugareña donde se vende a discreción una rifa misteriosa. Los hombres que participan de la verbena, se corren la voz y empiezan a comprar números para entrar al sorteo. ¿El premio? Una bella mujer de cuerpo espectacular llamada Zoe (Sophia Loren), que ha aceptado ser parte del juego ilícito para ayudar económicamente a su amiga embarazada y al esposo de ésta, con los que convive en una casa rodante, y que además son pobres. La suerte de pasar una noche con Zoe, será de un sacristán llamado Cuspet, un hombre silencioso por el que nadie da un centavo.

El premio: Zoe (Sophia Lorenz)
El premio: Zoe (Sophia Loren)

Las comparaciones que hace De Sica en “La Rifa” son geniales, como la toma donde nos muestra a un grupo de cerditos comiendo y que termina en el rostro de un hombre gordo y tosco. O la escena donde Zoe se acerca a la panza de Wilma, la esposa del vendedor de rifas, para sentir los movimientos del bebe en su vientre, y enseguida alguien toca a la ventana (al parecer el mismo hombre de la anterior comparación) con la intención de comprar un boleto para la rifa, sin embargo se ve que estos ya fueron vendidos en su totalidad, por lo que el hombre llora exageradamente imitando a un niño.

La moralidad y la lealtad vuelven a un estado puro en el film. Nos obliga a reflexionar hasta qué punto podemos arriesgar nuestra propia felicidad por otros: Zoe por su amiga embarazada o el sacristán que es acosado por los pobladores que buscan comprarle el número ganador. Creo que la madre de Cuspet, nos da una luz sobre el tema: “Divierte tú. Aprovéchalo tú”.

Final del acto

Las cuatro obras tiene conectores entre sí: la represión de la sexualidad, el trabajo carente de satisfacción personal, el dinero para tentar la libertad y la moralidad añeja en la que sigue viviendo la sociedad. Estos eran los 60’s pero, ¿seguirá siendo así en pleno siglo XXI?

Si nunca has visto una película de Mario Monicelli, Federico Fellini, Luchino Visconti o Vitorrio de Sica, creo que es una oportunidad perfecta para familiarizarse con su obra.

Anacrónico Zeta

Analista, filósofo, opinólogo, crítico de cine. Todo sin certificar. Pilas de libros ocupan mi formación extra academicista. Egresado de comunicaciones de una universidad limeña que no me paga por mencionarla. Todo mi tiempo libre lo ocupo en recorrer Quilca y el pasaje 18 de Polvos Azules, buscando culturizarme con cine, literatura y otras artes. Casi nunca cargo un centavo para comprar algo, pero lo apunto en mi block adefesiero. Me gustan las buenas conversaciones con gente interesante, que te invita a debatir sobre algún tema sin pelear. Creo que un hombre no es lo que el cuadro meritorio le hizo creer en el colegio; “Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él” como dijo Jean-Paul Sartre.

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