Los esposos Bárbara Távara y Abel Adrián, abogados de profesión,  nunca pensaron que su pasión por las aceitunas los llevaría a vivir otras experiencias inolvidables, en el Valle del Algarrobal en Ilo, donde  entre olivos sueñan su futuro como familia preparando pastas de aceitunas, aceites de olivo de diferentes sabores, produciendo tablas ornamentales y productos cosmeticos que pronto traspasaran las fronteras del país.

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