Lunes, 31 Octubre 2011 00:00

Mes Morado Mes del Cristo amado

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Cuenta la historia que un mulato comenzó la más sublimes de las creencias y devociones en el país.

Hay un mes en el Perú,  en el que un color deja su concepción natural y pasa a simbolizar cultura, creencia y devoción de nuestro pueblo. Existe una imagen que personifica la esperanza y reconciliación. Uno en el que todas razas, orígenes, procedencias y estratos sociales, forman parte de un acto litúrgico lleno de amor.

Octubre, mes morado, de los temblores, del fervor religioso en su máxima expresión. Fecha que lleva un solo nombre, que simboliza la más noble de las bendiciones que nos otorgó Dios.  Un espacio en el tiempo en el que los peruanos, reunidos como hermanos, abrimos los corazones para dar paso al Cristo morado y su bendición.

El Señor de los Milagros, es quizás una de las fiestas religiosas más celebradas y grandes del Perú. El origen de esta imagen, que pinta de festividad el mes de octubre, años tras año, remonta a la Lima antigua, cuando un esclavo, procedente de una colonia angoleña llegada al Perú por el siglo XVII, pintó un Cristo crucificado en una de las paredes de su casa, en Pachacamilla.

Según cuenta el historiador, Raúl Porras Barrenechea, el nombre del mulato, autor de tal obra, es Pedro Dalcón. Se dice que él creó la imagen para que su cofradía tuviera un santo a quien poder rezarle y hacer llegar sus plegarías. Sin embargo, en el año de 1655, un fuerte terremoto azotó por completo la Cuidad de los Reyes, dejando de esta manera a toda Lima en escombros, incluyendo el muladar de los angoleños.

A pesar de lo violento del terremoto, la pared que contenía la imagen del Cristo moreno no había sufrido daños, todo alrededor de ella estaba caído, los pobladores sorprendidos comenzaron a rezar y orar por el que se denominó el primer milagro de la imagen.

De esta manera la popularidad de la imagen, al igual que los fieles fue creciendo. Antonio León, un vecino de la Parroquia San Sebastián, a menos de una par de cuadras de donde se ubica la imagen, escuchó acerca del Cristo de Pachacamilla, y empezó a frecuentar la ermita de la imagen para pedir que fuese curado de un tumor que padecía en el cerebro.

Tras constantes visitas y gracias a su fe, los relatos cuentan que fue sanado, producto de ello la creencia en la imagen fue creciendo más y más.  Las autoridades al enterarse de ello, trataron de borrar la imagen, pues consideraban su veneración como un acto pagano. Pero, por más que intentaron  no lograron cumplir el cometido, por ello solo les quedó reconocer la imagen.

El culto al Señor de los Milagros fue en aumento. Tiempo después el Conde de Lemos, tras ver la devoción de la gente ordenó se incluyera en la imagen a Dios Padre en la parte superior, al igual que una paloma simbolizando al Espíritu Santo.

Luego de ello aparecen dos personajes importantes en la historia de este Santo, Sebastián Antuñano y Doña Antonia Maldonado. El primero fue declarado mayordomo, y tuvo a su cargo difusión la festividad del Cristo, mientras que la segunda, de origen ecuatoriano, tras la muerte de su marido funda el Beaterio de Nazarenas, congregación religiosa que luego pasaría a cuidar la imagen sagrada.

Doña Antonia en su labor religiosa dejó su nombre atrás y adoptó con fe y entrega el de Sor Antonia Lucía del

Espíritu Santo, gracias a ella se otorgó el maravilloso colorido a esta festividad, pues inspirada en Jesús de Nazaret, utilizó para su congregación religiosa un hábito morado sujetado por la cintura con una soguilla blanca. De esta manera esta túnica se volvió sinónimo de devoción entre los fieles.

Nuevamente un nuevo terremoto azotó la cuidad de Lima, destruyendo con él, la capilla que se había erguido para orar al Cristo moreno, pero la imagen del santo quedó intacta por segunda vez en la historia. Tras ello Sebastián Antuñano ordenó se hiciera una réplica exacta de la imagen en un lienzo, para poder de esta manera sacar la procesión y devolver la esperanza a la gente.

Fue de esta manera que se dio origen a esta festividad religiosa, miles y miles de personas con el paso de los años fueron formando parte de este acto litúrgico. Posteriormente a estos hechos, se fundó el Templo de las Nazarenas,  el 21 de enero de 1771, por encargo del Virrey Amat. Además al anda procesional se agregó en la parte posterior la Imagen de la Virgen de las Nubes, procedente de Ecuador, en memoria de Doña Antonia.

Un terremoto y maremoto nuevamente ocurrió en Lima en 1746, con el se estableció definitivamente la instauración del mes de octubre como la fecha del Señor de los Milagros, pues nuevamente quedo intacta la imagen luego del desastre natural.

Sin lugar a dudas esta festividad representa parte de la cultura peruana y se ha convertido en el  acto de expresión religiosa más grande el mundo. Inclusive en el gobierno de Alan García en el año  2010, se nombró al Señor de Los Milagros como Patrono del Perú. Además el Vaticano también Reconoció al Cristo Moreno como patrón de los peruanos en el extranjero.

Fiesta, religión, creencia y más, todo eso forma parte de este mes. Existen tras la Imagen del Cristo de Pachacamilla, miles de historias de milagros, uno de los más destacables es el de Josefa, una morena que fue sanada por el Cristo en plena procesión, y de quien se dice  que tras un sueño le fue revelada la receta de un postre tan tradicional y de época como lo es el Turrón de la señora Doña Pepa, como se le conocía.


La fe por este santo no cesará, miles de personas de todos lados se congregan para celebrar su gloria, incluso, los peruanos residentes en el mundo, han hecho que esta festividad se logre expandir a países tan lejanos como Japón y Estados Unidos, entre otros, donde al igual que en Perú, sale en procesión el Cristo Moreno por las calles para bendecir a toda su gente.

Promoviéndote Perú

En el comienzo, allá por el año 2006, Promoviéndote Perú era una de esas ideas positivas que concebimos cotidianamente, de esas que mayormente no logramos madurar por dejarlas pasar. En aquella ocasión, la intención fue cultivar la esperanza de convertirnos en el mejor intermediario entre los hacedores y el éxito, como el verdadero medio difusor del emprendimiento en la población.