Martes, 22 Marzo 2016 00:00

La lengua materna

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¿Debería desarrollarse una educación bilingüe en un país plurilingüe? ¿Qué podemos entender aquí por bilingüismo y plurilingüismo?

Como se sabe, el Perú es un país cuya lengua administrativa es el español, mientras que el quechua quedó relegado al ámbito familiar y rural, aun cuando éste fue hablado durante el auge histórico del periodo incaico, antes de la conquista española. La multietnicidad tiene relación directa con lo plurilingüe que somos, qué duda hay. Por ello, no estamos contando a las otras lenguas habladas, tanto las del pasado como las del presente, que pertenecen al grupo aimara y a los dialectos amazónicos. Sin embargo, el país se vuelve bilingüe y bicultural, a partir de la oficialización del quechua allá por 1975. Constatándose desde tal año, que por lógica, no todos los peruanos hablaban castellano, por lo que se tomaron medidas. ¿Cómo? Implementando la lengua quechua en la educación castellana.

Lamentablemente, este incipiente interés por el quechua no implicó el cuestionamiento de su situación lingüística, y por consiguiente, el nivel dialectal que permitiese su enseñanza. No se había ideado un procedimiento para poder aprender a enseñar un idioma de un día para otro, ni uno para dictar clases en un idioma sobre el cual -hasta entonces- se habían realizado únicamente estudios lingüísticos pero sin material didáctico alguno. Aparte de que no había personal cualificado para impartir dichas clases, puesto que los maestros hispanohablantes ni siquiera dominaban el idioma originario. No me atrevo a evaluar en qué grado la oficialización del quechua, inspiró a Paraguay a tomar el guaraní e imitar el acto en 1992. Pero los resultados saltan a la vista, arrojando hacia la actualidad, una estadística enorgullecedora para los foráneos: el 87% de los paraguayos habla guaraní. ¿Qué saldo nos queda? Que si bien podemos compartir el mismo vecindario, aún estamos lejos del país del tereré. Dejando una interrogante: ¿De qué sirvió que se nos haya ocurrido primero la oficialización de un idioma autóctono?

Otro punto a tocar es: ¿Qué alcance tiene realmente el quechua? Si tenemos solo como fuente a los Censos Nacionales, el grado de plurilingüismo peruano se tornaría un tanto difícil de calcular, debido a que tal cuestionario responde más a la tendencia en la distribución de la población según el idioma hablado, por enfocarse en temas como las tasas de analfabetismo y los niveles de vida. Las pocas preguntas de Censo que abordan el tema suelen leerse bastante tendenciosas, desclasificando al quechua al mínimo estrato, por lo que, cabe la posibilidad de que un porcentaje significativo de encuestados haya respondido la pauta sobrevalorando sus alcances de español (diciendo que habla cuando sabe pocas palabras), o en su defecto, subvalorando su familiaridad con el quechua (rechazando su herencia cultural e idioma materno por pudor). Accionar que sería coherente a la dualidad civil-bélica entre blancos e indígenas (antes llamados indios), como bandos distantes y nacidos en la colonia, que en su momento hizo utópica la unificación de la República en los tiempos de la Guerra del Pacífico. Y que sigue siendo una tara en pleno siglo XXI.

Ya yendo un poco más atrás, acotaré que desde el primer momento de la conquista, los españoles mostraron su dominio castellanizando y educando solo a los de su descendencia. Historiadores afirman que los contactos entre las dos clases sociales y culturales fueron tan escasos, que hubo poca influencia lingüística entre ellas. Lo que justifica que el castellano hablado en nuestro país corresponda más que el de todos los otros países latinoamericanos a la norma lingüística de España. Pegaditos a la raya. Y no podía ser de otra manera, pues ya en 1551 en Lima se fundaba la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la primera de América del Sur. Poblando a la capital del Perú (así haya sido minoría) de habitantes cultos; entre maestros, cancilleres y licenciados que no permitían la utilización de vulgarismos, incluso antes de la aparición de la RAE (fundado recién en 1713).

Finalmente, a pesar de lo desfavorable que pueda presentarse el contexto, y no de ahora sino de siempre, este soñador quiere permitirse soñar con que la educación bilingüe intercultural  es posible, sin importar qué tanto cueste o qué tanto tiempo tome. Que debe ser como debe: con materiales didácticos, libros impresos y demás herramientas que se incluyan en un Gran Proyecto Experimental de Educación, el cual erradique -de una vez por todas- el alto el índice de analfabetismo por departamento. Para vivir en un país donde el entendimiento idiomático por fin nos una, con un poco del ruralismo trasladado al urbanismo, y viceversa. Aprendiendo mutuamente. Juntos. Paraguay pudo. ¿Podremos nosotros?

Faustino Amador

Nací el 2010 en un país patagónico. Contrario a lo que parezca, soy un adulto hecho pero eso sí, nada derecho. A la mujer caderona no la cambio ni por ganarme la Tinka. Nunca terminé nada, soy el eterno estudiante que prefiere analizar antes de memorizar. Constantemente viajo por el mundo, luego me caigo de la cama y aterrizo. Si sé de un tema lo estiro y si no lo sé, lo invento. Voy por la vida debatiendo con los wannabe. Tengo un búho tatuado en la espalda pero, si se trata de entrevistar o escribir, más me acomoda ser un vampiro: succiono tu sangre; tu alma; tu esencia; la suficiente para alimentar el texto que se me antoje.